Uno de los grandes aportes que distinguen a la Biblioteca de Santiago es su sala +18 (ubicada en el segundo piso), donde tienen muchos libros, comic y manga erótico, además de material sobre estudios de género, teoría queer y más.
De todo lo que hay, destaco especialmente la famosa colección: La sonrisa vertical de Tusquets (reconocible por su color rosa) con títulos clásicos como Bella de Candor y La alfombrilla de los goces y rezos. Casi todo el material publicado es muy bueno, así que es cosa de revisar y animarse a sacar algún título.
En cómic, además de nombres ilustres como Milo Manara (El click, El perfume del invisible y El arte del azote, entre MUCHOS otros) y Guido Crepax (con Historia de O y la Venus de las Pieles) sabemos que muchos fallan en el guión (aunque quizás para muchos no sea realmente importante :P), por eso quiero destacar: Aguas Calientes de Raulo Cáceres (quien también ha adaptado en cómic a Sade), un relato que mezcla paganismo con mitología que a pesar de ser disparatado, funciona muy bien; Fresa y Chocolate (tomos 1 y 2) de Aurelia Aurita, que narra de manera explícita pero muy natural, su relación de pareja con otro dibujante de cómic, el francés: Frédéric Boilet, quien también tiene varios cómics de corte erótico como Mariko Parade y La espinaca de Yukiko (basado en sus experiencias viviendo en Japón).

Viñeta de «Aguas Calientes» de Raúlo Cáceres.
Como curiosidad, existe toda una vertiente de fantasía sobrenatural erótica (erotic fantasy aka erotic paranormal), con exponentes como Laurell K Hamilton, quien da una vuelta de tuerca sobre las hadas retratándolas como las belle dames sans merci de los cuentos de hadas, pero con apetitos eróticos explícitos (Saga de Meredith Gentry) y Sunny, quien también tiene una saga sobre los monere (seres sobrenaturales, hijos de la Luna): Mona Lisa.
¿Y ustedes, qué podrían recomendar?

Sunstone.
Oye, gracias por la recomendación 🙂 De Sejic sólo había leído Death Vigil que me gustó harto, así que buscaré éste
Excelente aporte.
Pingback: Gratis: Bibliometro y Biblioteca de Santiago | Maldita Berna